antes
de
llegar
a
me
tu
rosa
racimo
y
ella
hasta
ahora
ha
sido
no
para
un
sino
luz
de
un
A
tu
tierra
reseca
por
la
crueldad
el
que
el
tiempo
y
contigo
en
la
otra
vez
coronada
de
lo
que
yo
por
implacables
en
aguas
en
de
donde
las
amargas
como
palos
quemados
en
el
puedo
aquel
A
tu
como
quien
a
una
luna
de
hallando
en
del
secas
pero
tu
voz
para
darme
la
bienvenida
y
la
del
la
miel
de
los
frutos
Y
tu
estaba
en
la
Los
pinares
del
las
razas
de
la
dieron
a
tu
diamante
cortado
sus
y
al
tocar
tan
hermosa
de
la
que
traje
al
se
Arquitectura
hecha
en
la
como
a
de
tus
versos
de
embriagador
yo
vi
el
agua
de
la
nieve
y
a
ti
que
a
ninguno
debo
Con
tus
dedos
panal
y
las
orillas
gastadas
por
el
corno
por
un
y
las
en
que
la
fue
toda
su
vestidura
de
sabes
que
no
sino
el
Y
en
hora
no
aquello
me
no
la
apagada
pompa
de
nuestra
sino
la
rectitud
de
tu
y
cuando
una
vez
la
sangre
a
el
patrimonio
del
pueblo
que
era
Ya
sabes
ya
sabe
todo
el
mundo
estas
Yo
quiero
solamente
estar
y
hoy
que
te
falta
la
mitad
de
la
tu
a
la
que
tienes
derecho
que
hoy
que
de
las
desdichas
de
la
patria
no
el
luto
del
que
sino
tu
ausencia
la
herencia
del
olivo
que
devoran
los
te
quiero
si
hermano
la
estrellada
que
me
diste
Entre
nosotros
dos
la
se
toca
como
piel
y
contigo
me
gusta
recoger
un
este
aquella
de
las
La
envidia
que
abre
puertas
en
los
no
pudo
abrir
tu
puerta
ni
la
Es
como
cuando
la
del
desencadena
su
vestido
y
el
el
vino
y
el
fuego
con
dejar
que
el
vendedor
de
dejar
que
silbe
el
que
entre
tus
y
levantar
la
copa
llena
de
con
todo
el
rito
de
la
Alguien
quiere
olvidar
que
eres
el
que
navegue
y
tu
Alguien
quiere
enterrarnos
pero
tiene
la
del
pero
puede
sacudir
la
que
con
la
mano
del
fue
hasta
el
mundo
con
el
temblor
del
Dame
esa
y
estoy
de
mi
y
a
pierdo
el
pierdo
la
corola
y
me
rodea
el
tal
vez
el
de
un
el
de
un
de
una
y
entonces
siento
que
tanta
tierra
nos
y
quiero
irme
a
tu
casa
en
yo
me
para
ser
buenos
como
podemos
No
debemos
Y
a
ti
que
te
y
es
una
Quiero
contigo
un
en
tus
ir
embriagados
de
hacia
tus
puertos
del
Sur
que
entonces
Me
el
mar
donde
y
aceitunas
disputan
las
y
aquellos
campos
con
los
toros
de
ojos
que
que
me
vino
a
porque
estaba
y
los
toneles
del
en
cuyos
corazones
arde
el
topacio
con
adonde
aquel
que
con
sus
manos
y
las
la
cintura
de
El
muerto
que
no
pudo
aquel
a
quien
porque
tu
existencia
lo
pero
hay
muchos
entre
las
cordilleras
perdido
cereal
en
las
son
y
nosotros
estamos
en
su
vives
porque
siempre
fuiste
un
dios
A
nadie
que
a
ti
te
devorarte
los
romper
tu
Cada
uno
ser
gusano
en
tu
Pues
se
Es
tal
vez
la
de
tu
intacta
armada
de
tu
la
que
tu
amor
para
la
Yo
contigo
para
probar
el
del
del
dominio
que
me
a
mirar
en
la
plata
que
las
efigies
dormidas
que
las
azules
de
tu
Entraremos
en
las
el
metal
de
los
pueblos
nacer
en
los
pasaremos
junto
a
las
redes
rojas
que
mueve
el
cantos
los
Tu
pueblo
con
las
manos
por
la
como
laurel
de
las
lo
que
tu
amor
fue
desgranando
en
la
de
nuestros
destierros
nace
la
la
de
la
patria
que
el
pueblo
reconquista
con
y
no
es
un
solo
el
que
la
miel
la
verdad
del
sino
cada
que
se
hace
hasta
poblar
el
mundo
con
sus
no
hay
nada
que
no
la
luna
diamantina
que
la
el
viento
en
los
todo
toca
tu
puro
y
los
los
que
en
la
leones
y
los
de
las
del
tu
propia
investidura
tu
propio
con
sus
Ha
pasado
el
tiempo
desde
aquellos
en
dolores
que
dejaron
una
herida
el
caballo
de
la
guerra
que
con
sus
la
aldea
destrozando
los
Todo
aquello
bajo
la
todo
aquello
te
aguarda
para
elevar
la
y
en
ese
nacimiento
se
de
el
humo
y
la
ternura
de
aquellos
duros
Ancha
es
la
piel
de
y
en
ella
tu
vive
como
una
espada
de
ilustre
y
no
hay
no
hay
invierno
que
te
hermano
de
los
labios
del
te
olvidando
tal
vez
una
contestando
al
fin
cartas
que
no
y
que
cuando
los
climas
del
Este
me
como
aroma
hasta
mi
Que
tu
frente
encuentre
en
esta
carta
un
de
otro
y
otro
tiempo
de
un
que
Me
de
en
punto
de
en
que
Lee
todo
A
Rafael
Alberti
Poemas
de
Pablo
Neruda
