TEORA DE LA MENTE Y ESPECTRO AUTISTA 
Cuando somos testigos de cualquier tipo de actividad o secuencia de actividades llevadas a cabo por una persona o grupo de personas en general tendemos a asignarle algn significado. 
Somos proclives a explicarnos los comportamientos de los dems de tal manera que nos resulten consistentes y que otorguen cierta continuidad al devenir de las acciones de los otros y al discurrir de nuestros propios pensamientos.
Unos dirn que nacemos especialistas y eso nos hace humanos competentes para lidiar con la opacidad de la conducta ajena. 
Otros van a sostener que es la propia interaccin en espacios de experiencia compartidos, la propia dimensin intersubjetiva, la que hace posible que nos convirtamos en hbiles mentalistas. 
Pero unos y otros no niegan que nuestra actividad comunicativa y nuestra vida de relacin se ven seriamente afectadas si esa competencia falla. 
Buenos o malos lectores de las acciones o las interacciones de los dems, somos en fin, compulsivos lectores. 
Acciones, gestos, caras, miradas, dilogos; son vas regias para atribuir y descifrar la intencionalidad que a ellos subyace.
