Obligaciones de especie o cuerpo cierto y de género.doc
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Obligaciones de especie o cuerpo cierto y de género
. Grados de determinación del objeto

El objeto de toda obligación debe ser determinado o determinable; de
lo contrario no se sabría qué debe el deudor y qué puede exigir el
acreedor, es decir, importa no obligarse (sanción: nulidad absoluta).

Pero como esa determinación puede ser más o menos precisa, realizarse
con mayor o menor exactitud, hay lugar a clasificar las obligaciones en
específicas y genéricas, según se señale el objeto por sus caracteres
individuales que lo hacen inconfundible, o por los del género determinado a
que pertenece (grado mínimo de determinación del objeto).

La referencia debe ser no a un género que, por indefinido, resulta
vago, sino a uno determinado. Conforme preceptúa el Código, las cosas que
son objeto de una declaración de voluntad es menester "que estén
determinadas, a lo menos en cuanto a su género" (Art. 1461, inc. 1º).

Una completa indeterminación del objeto, de tal manera que el deudor
pudiera satisfacer la obligación con una prestación irrisoria, importa no
obligarse.

La determinación puede ser completa y señalarse el objeto exactamente
por caracteres que le son peculiares y le hacen inconfundible. La
obligación es entonces de especie o cuerpo cierto, como si debe el bien
raíz de calle Ahumada Nº 50.

Pero la determinación del objeto debido puede hacerse, asimismo, de
una manera incompleta y relativa, designándose sólo por ciertos caracteres
generales y comunes a un grupo o clase de individuos.

Entonces la obligación es de género, como si se debe un caballo, tres
vacas, seiscientos pesos fuertes, que son los ejemplos que coloca el Art.
951.

La importancia de esta clasificación estriba en:

1º La distinta forma de cumplirlas,



2º En la obligación que como consecuencia de ello se impone al deudor
específico de conservación, y

3º En la posible extinción de las de cuerpo cierto por pérdida de la
cosa debida.

. Obligaciones de especie o cuerpo cierto

El legislador no ha reglamentado en forma especial las obligaciones que
recaen en una especie o cuerpo cierto, como sí lo hizo con las de género.
En todo caso, se refirió a ellas en varias disposiciones, en especial en
relación a su cumplimento. Artículos 1526 Nº 2º, 1548, 1550, 1590, 1670 y
siguientes.

Así, por ejemplo, el Art. 1590 dispone: "Si la deuda es de un cuerpo
cierto, debe el acreedor recibirlo en el estado en que halle; a menos que
se haya deteriorado y que los deterioros provengan del hecho o culpa del
deudor, o..."

Obligación de especie o cuerpo cierto es aquella en que se debe
determinadamente un individuo de una clase o género determinado.

La obligación se caracteriza porque se debe un individuo
perfectamente singularizado: el caballo "Pistola"; la casa situada en Las
Condes 123.

Obligación de especie o cuerpo cierto es, pues, aquella en que el
objeto de la prestación es una cosa determinada por sus caracteres propios
que la distinguen de todas las demás, incluso de las de su mismo género o
especie.

En vista del carácter exclusivo e irremplazable de la cosa debida, se
deriva:

. El efecto principal de las obligaciones de especie o cuerpo cierto

La intención de las partes, al precisar cabalmente el objeto debido,
es que la obligación se satisfaga mediante la prestación precisamente de
ese objeto y no otro.

Por este motivo, no podrá el acreedor reclamar otra cosa, ni el
deudor pretender que el acreedor reciba una diversa de la que se debe, ni
aun a pretexto de ser igual o mayor su valor.

. Obligación del deudor de conservar la cosa hasta la época del
cumplimiento

El deudor debe cumplir la obligación dando la cosa que precisamente
debe, y por ello, debe conservarla y cuidarla para estar en situación de
cumplir.

Por este motivo, el Art. 1548 dispone:

"La obligación de dar contiene la de entregar la cosa; y si ésta es
una especie o cuerpo cierto, contiene además la de conservarlo hasta la
entrega..."

De esta manera, tratándose de un cuerpo cierto, hay 3 obligaciones
distintas contenidas en la de dar: la de dar propiamente tal (tiene por
objeto transferir el dominio o constituir un derecho real, nace de un
titulo traslaticio de dominio y demás derechos reales), la de entregar la
especie debida, y para que ello sea posible, conservarla hasta la entrega.
Por ejemplo, si se vende un inmueble, el vendedor está obligado a dar el
bien raíz, efectuando la inscripción correspondiente en el Conservador, que
es su tradición; debe entregar materialmente el predio y, finalmente,
conservarlo hasta ese momento.

Su incumplimiento se resuelve en la obligación de indemnizar
perjuicios al acreedor, a condición de que sea imputable al deudor.

El Art. 1548 prevé esta consecuencia cuando establece que el deudor
que la infringe deberá "pagar los perjuicios al acreedor que no se ha
constituido en mora de recibir".

. Obligación de emplear el debido cuidado

La conservación de la cosa impone al deudor cierto grado de celo, de
acuciosidad.

El Art. 1549 dispone: "La obligación de conservar la cosa exige que
se emplee en su custodia el debido cuidado".

¿Cuál es el debido cuidado? En general, el concepto depende de la
utilidad que las partes reporten del contrato: el deudor no es responsable
sino de la culpa lata en los contratos que por su naturaleza sólo son
útiles al acreedor; es responsable de la leve en los contratos que se
hacen para beneficio recíproco de las partes; y de la levísima, en los
contratos en que el deudor es el único que reporta beneficio (Art.1547
inc. 1º).

. Pérdida de la cosa debida en las obligaciones de especie o cuerpo
cierto

La pérdida de la cosa que se debe hace imposible el cumplimiento de
las obligaciones de especie o cuerpo cierto y a lo imposible nadie está
obligado.

La pérdida del cuerpo cierto por caso fortuito, antes de haberse
constituido en mora, libera a éste de la obligación, o dicho de otra
manera, la obligación se extingue (Arts. 1550, 1670, 1672, 1820).

Si el cuerpo cierto se deteriora sin hecho o culpa del deudor, el
acreedor debe recibirlo en el estado en que se halle (Arts. 1590 y 1820).

Las cosas perecen para el acreedor: Res perit creditori (Art.
1550).

Si la pérdida es culpable, la obligación subsiste, pero varía de
objeto: el deudor es obligado a pagar el valor de la cosa perdida y a
indemnizar al acreedor. Atentan contra esta obligación tanto los actos
jurídicos o materiales del deudor, como los ajenos a él. Jurídicos, como
si por ejemplo, el deudor que no ha entregado la cosa, la enajena a otra
persona. Materiales, serían la negligencia o dolo del deudor al destruir o
deteriorar la cosa. Por último, los actos ajenos al deudor, sería por
ejemplo, el caso fortuito. Ellos le impondrán responsabilidad si le son
imputables, debiendo él probar su ausencia de culpa o el caso fortuito.

Art. 1672 inc. 1º: "Si el cuerpo cierto perece por culpa o durante la
mora del deudor, la obligación del deudor subsiste, pero varía de objeto;
el deudor es obligado al precio de la cosa y a indemnizar al acreedor".

. Obligaciones de género

A ellas se refirió el legislador en el titulo 8vo del libro 4°,
artículos 1508 a 1510. Se encuentran definidas en el Art. 1508:

"Obligaciones de género son aquellas en que se debe
indeterminadamente un individuo de una clase o género determinado"

Como se advierte, no es que en las obligaciones de género exista absoluta
indeterminación, porque ello se traduciría en la ausencia de objeto, y
nulidad absoluta de la obligación, como ya se mencionó. Así, no podría
deberse un animal, un árbol, etc.

No es bastante que se determine la clase o género de la cosa debida;
preciso es además que la cantidad sea determinada o, a lo menos,
determinable.

El Art. 1461 inc. 2º, previene que "la cantidad puede ser incierta
con tal que el acto o contrato fije reglas o contenga datos que sirvan para
determinarla".

Ahora bien, en la obligación genérica la determinación del objeto puede
irse haciendo cada vez más intensa, hasta llegar cerca de la máxima, que es
la específica. Por ello, según algunos autores y legislaciones extranjeras,
esta situación se entendería como una verdadera obligación intermedia, en
vista que participa de las características de las otras dos obligaciones.
Por ejemplo, si el deudor se compromete a entregar 100 litros de vino
tinto, esto es una obligación genérica corriente, pero si se ha obligado a
entregar los mismos 100 litros de tal marca y tipo, y correspondiente a la
cosecha de tal año, el deudor debe entregar estas y no otras.



. Efectos de la obligación de género

La obligación de género es normalmente fungible; puede darse una u
otra especie, mientras quede comprendida en el género debido.

De ahí que los efectos de la obligación genérica - que el legislador
reglamentó en el Título VIII del Libro IV, y no a propósito del pago, como
lo hizo con las de especie o cuerpo cierto - sean radicalmente inversos a
los de ésta y así:

. 1º No hay obligación de conservación

Así lo señala la parte final del Art. 1510: "el acreedor no puede
oponerse a que el deudor las enajene o destruya (las cosas del género
debido), mientras subsistan otras para el cumplimiento de lo que debe".

El deudor puede realizar, en consecuencia, toda clase de actos
jurídicos y materiales respecto de las cosas del mismo género que posea.

. 2º Cumplimiento

En la obligación de especie, sólo puede cumplirse entregando el
cuerpo cierto debido. En la de género no hay cosas determinadamente
debidas.

Por ello, para cumplirla debe procederse a la especificación, o sea,
a la elección entre los individuos del género de aquellos que deben
entregarse al acreedor.

La elección es del deudor, a menos que expresamente se haya
estipulado lo contrario.

"En la obligación de género, el acreedor no puede pedir
determinadamente ningún individuo" (Art. 1509, primera parte).

De manera que al momento del pago el deudor elige las cosas con que
va a cumplir, y así, si debe 100 sacos de trigo, retira de sus bodegas los
100 sacos y los entrega al acreedor.

El deudor puede entregar cualquier individuo del género, pero con una
limitación que le coloca la ley: debe ser de una calidad a lo menos mediana
(Art. 1509, parte final).

. 3º No existe pérdida de la cosa debida

Art. 1510: "La pérdida de algunas cosas del género no extingue la
obligación, y el acreedor no puede oponerse a que el deudor las enajene o
destruya, mientras subsistan otras para el cumplimiento de lo que debe".

El género nunca perece (genus nunquam perit).

. Paralelo entre las obligaciones de especie o cuerpo cierto y de género



a) En las obligaciones de especie o cuerpo cierto, el acreedor puede
pedir determinadamente la cosa debida. No le está permitido en las
obligaciones de género.

b) En las obligaciones de especie o cuerpo cierto, el deudor está
obligado a pagar precisamente la cosa que debe; en las de género, cumple
la obligación entregando cosas del género debido, de calidad mediana.

c) La obligación de especie o cuerpo cierto impone al deudor la de
conservar la cosa y emplear en su conservación el debido cuidado; en la
obligación de género, puede el deudor enajenar o destruir la cosa y no
tiene, por lo tanto, la obligación de conservarla y cuidarla.

d) La pérdida fortuita de la cosa debida extingue la obligación de
especie o cuerpo cierto. No se extingue la obligación de género por esta
causa, porque el género no perece.

e) Los riesgos de la obligación de especie o cuerpo cierto son de
cargo del acreedor; en la obligación de género - si cabe hablar de riesgos
- son de cargo del deudor.